Desde el titulo del artículo partiríamos de una posición. La infidelidad deja secuelas. Es un hito en la pareja, marca un antes y un después, esto compromete a la pareja, y cada uno de los miembros , tanto a el o la infiel como a el o la afectada.
Es decir, en líneas generales, es un acto que puede demostrar un mal - estar en el interior de la pareja como también en el plano individual, es un indicador que puede tener diferentes causas.
Ahora bien, encontramos en la clínica que no todas las situaciones de infidelidad son iguales, escuchamos en la consulta: “fue solo una vez”,”no lo volveré a hacer”, o “son relaciones puntuales para sexo y nada más”. Es frecuente escuchar, que siempre han tenido una necesidad de algún affaire temporal, de meses o pocos años, pero también están aquellos “Infieles” que tienen una relación duradera y con hijos inclusive, a esta situación se la conoce comúnmente como “capital y provincia, o “casa grande y casa chica”.
Seguramente podemos encontrar muchísimas más situaciones, hasta más complicadas, por ejemplo: las situaciones bisexuales, pero no nos vamos a extender tanto, sino vamos al hecho de cuando una persona descubre que el pacto de la fidelidad se ha roto, y si ante este hecho se puede recuperar emocionalmente o no.
Como el ser humano es tan complejo, no hay una sola respuesta, todo será de acuerdo a la personalidad previa al descubrimiento de esa situación, y a la historia de esa pareja.
¿Que podría ayudar para que una pareja pueda recuperarse de ese impacto?
Primero observar que el hecho de descubrir una mentira, hace que se pierda la confianza, la fe en el otro, el ideal de la pareja se desploma, se pierde el sentido de la relación.
Por lo tanto lo primero que advertimos es que la persona que descubre la infidelidad, entra en un estado de confusión, se da cuenta que le han mentido, pierde la confianza y la creencia en su pareja y lo primero que el acusado/a suele decir, es: “no es verdad”, “¡son ideas tuyas, de donde sacaste eso!”, etc. , y lo que logra ese tipo de respuesta enloquecedoras, es mayor confusión porque a pesar de haber una evidencia y se niega la realidad, lo cual crea un estado de alteración psicológica, ya que uno ve, y va descubriendo situaciones que a la vez son negadas. Esta situación va creando un estado de cólera, indignación, sentimiento de humillación, que puede desencadenar conductas impulsivas, depresiones, suicidios, somatizaciones, agresiones físicas, contra la pareja o contra el tercero o tercera, al que se le visualiza culpable de la infidelidad.
Estos sentimientos pueden tener como vemos diferentes expresiones, de acuerdo a la personalidad previa, pero en la mayoría de los casos no solo hay tristeza y ansiedad, sino se va desarrollando un estado depresivo por el duelo en que se ve inmerso/a, se ha perdido algo importante, siente que le han arrancado una parte de si mismo/a, se perdió la tranquilidad; y la respuesta puede darse con mucha violencia. Se remueven sentimientos hasta edípicos, por la exclusión, puede haber regresiones importantes al comprobar el engaño y puede ir tomando un lugar de victima, en definitiva: la respuesta es impredecible.
Entonces la persona afectada, llega a la consulta, totalmente confundida, dolida y desesperanzada, y en algunos casos con deseos de venganza, o de querer hacer daño al cónyuge o a la tercera persona que “se metió en esta pareja”, hasta podemos ver en los periódicos crímenes pasionales. Por lo general, se transforma en una persona que busca y rebusca los rincones, los cajones, los bolsillos, trata de reconfirmarse a si misma que no está desquiciada, que tiene razón, y es una razón a la vez que duele y mucho.
¿Porque duele tanto la infidelidad?
Porque se rompe un pacto, un contrato establecido de una manera bilateral, el acuerdo de vivir en monogamia, entonces la infidelidad se vive como una traición, hay un rompimiento de ese ideal, de ese compromiso que habían acordado tener y que mantenía la unión de la pareja. Es una situación violenta que irrumpe en el psiquismo y deja una huella, que marca internamente, y en algunos casos puede provocar hasta un estrés post traumático, no solo por el acto en si mismo, sino por toda la serie de secuelas que deja esa situación.
Hay situaciones en que se discute si pueden ser catalogadas como de infidelidad, son aquellas en las que no se llega a tener relaciones sexuales; sin embargo el hecho es que trae una situación de dolor para alguno de los componentes de la pareja, por lo tanto el hecho es vivido como una infidelidad, así haya sido un coqueteo o simplemente fantasías sexuales con otra persona Hoy en día es cada vez más frecuente las personas que se comunican solamente por medio del Internet, nunca se han visto personalmente, sin embargo mantienen una relación muy fluida, y puede llegar a constituirse en una relación muy intensa. Al descubrirlo, la pareja va sintiendo la amenaza de la pérdida de su par, aquello que sentía de su propiedad, o como parte de su vida; y comienza el deterioro de de la relación pactada, que conlleva el conflicto traumatico.